“ESTOY ENTRENANDO CON LOS MEJORES EN EL CLUB CON EL QUE SUEÑO JUGAR DESDE QUE ERA PEQUEÑO”

    Sin apenas barba, pero con la ilusión intacta, Sergio Adán, Rubén Verduras, Ricardo Cardeñoso, Alejandro Mata y Mario Castro comparten sus impresiones sobre la pretemporada con el primer equipo

    Lunes ventoso en los alrededores del ‘Pabellón Municipal de Deportes’, hogar del Destino Palencia. Con una grada vacía, anticipo de la situación a vivir en un curso baloncestístico, cuando menos, atípico, lanzan en las ruedas de tiro y corren la pista en los 5×5, unos bisoños palentinos entre una jauría de expertos y contrastados jugadores como Nico Richotti o Aitor Zubizarreta. “Esta vez vengo menos nervioso”, confiesa Sergio Adán, base de 1,78 metros, que ya había compartido parqué el pasado año a través de una invitación. Este año cuenta con muchas más sesiones con el primer equipo y una dinámica más profesionalizada que le obliga a estar “mucho más concentrado” ante una oportunidad que le lleva a “crecer como jugador de la mano de gente como Zubizarreta, todo un referente”. Mientras dura la conversación, contempla la grada vacía del pabellón con una miscelánea de sentimientos en su imberbe rostro que comprende desde la tristeza de no poder llevar en volandas a su equipo hasta la ilusión de formar parte de un grupo al que seguirá trasladando todo su apoyo desde casa.

    Uno de los recién llegados a la capital morada es Nico Richotti, contrastado escolta argentino de 33 años que guía a los ‘cachorros’ de la cantera con mimo y que no les da otro consejo que “escuchar y aprovechar la oportunidad de oro de juntarse con jugadores profesionales”. Esboza una leve sonrisa al recordarse en la misma situación que los jóvenes a los que hoy tutela. Ya entonces mostraba ese desparpajo del que ha hecho gala a lo largo de su dilatada trayectoria y no dudaba al mostrar sus “ganas de competir contra gente profesional” y la capacidad que hoy exige a los jóvenes de “escuchar y aprender de los mayores”. De cara a la temporada, Richotti tiene “ganas de baloncesto e ilusión” por volver a competir y “dejarse la piel en todo momento”. “Si estamos juntos, unidos y encontramos una química rápido, se le puede ganar a cualquiera”, zanja rotundamente el dos.

    En el primer momento no me lo creía, me puse a dar vueltas por mi casa hasta que pude calmarme y contárselo a mis padres”, relata Rubén Verduras, alero de 1,90 metros. Entre risas afirma que cuesta soltar la muñeca al principio porque, de buenas a primeras, no se sabe si gente como Sean Smith va a “poner un tapón, dos o tres”. Aun así, exhausto tras el entrenamiento, asegura que confía en sí mismo y en sus compañeros de cara a “rascar minutos a lo largo de esta temporada”.

    Ricardo Cardeñoso, escolta de 1,83 metros es otro de los jóvenes que se queda tras el segundo entrenamiento del día con sus compañeros de cantera en para realizar una liviana sesión de tiro y, con la voz quebrada, desvela que esta oportunidad “es un sueño”. Con la sencillez que dota la juventud se ríe al afirmar que la muñeca se encoge, pero que, simplemente, “es cuestión de tiempo, ahora ya los nervios no son como al principio”. Uno de los paladines del vestuario es Aitor Zubizarreta, ‘Zubi’, del que asegura que “ayuda mucho y anima a que los jóvenes alcen la voz y se hagan notar en el día a día”.

    Por su parte, en esta vuelta a Palencia, Zubi transmite la calma al explicar que no dudó en volver a la que fue su casa dos temporadas atrás cuando su representante le presentó las ofertas que había sobre la mesa. La misma rotundidad transmite con sus jóvenes compañeros al acogerles bajo su ala tanto en la pista como en las pausas de hidratación durante la sesión. “Hace dos años no pude ver la cantera, es la primera vez que veo a los chavales y tienen una ilusión que no cabe en ellos”, comenta perplejo el base vasco. “Yo estuve en esa situación con Sito Alonso en Guipuzkoa Basket y lo que les digo siempre es que no se arruguen, que voceen en defensa y que no se callen”, dice con la seguridad de un veterano.

    El más joven de todos, Alejandro Mata, de 14 años y 1,77 metros, debuta en esta pretemporada con el primer equipo “con más nervios que certezas pero con la ilusión de entrenar” con quienes ve todos los viernes desde la grada. Con un discurso impropio de su edad, por lo maduro en sus respuestas, vuelve a destacar a ‘Zubi’, quien no ceja en su empeño de insistir en que sea “uno más”.

    Por último, el segundo más joven de la partida, el alero Mario Castro, de 15 años y 1,80 metros, al igual que alguno de sus compañeros, vive su segunda experiencia con el primer equipo tras la invitación del año pasado. “Estoy entrenando con los mejores en el club con el que sueño con jugar desde que era pequeño”, afirma sin titubear el joven. Como canterano, siempre iba a todos los partidos que podía pero ahora que entrena con ‘los mayores’ se siente “en una nube cada vez que pisa las tablas del ‘Pabellón Municipal de Deportes’. Una vez más, la figura de ‘Zubi’ vuelve a surgir como uno de los principales mentores para el canterano, espejo en el que se mira.

    Aún queda algo más de un mes para el comienzo de la temporada, pero estos cinco jóvenes, futuro del club morado, tienen claro que en esta temporada atípica seguirán llevando en volandas a los suyos desde sus casas para que, como dice Nico Richotti, se dejen “la piel en cada partido”.

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